Una vez superado el mantra aquel que decía que el precio de los pisos nunca bajan, mentira que repetida hasta la saciedad pareció ser cierta al 90% de los españoles, nos encontramos vislumbrando lo que será el 2010 en este mercado.

Llevamos ya dos años de caídas reconocidas en nuestro país, 2008 y 2009, tiempo en el cual la Generación Zapatero, Generación Hipoteca ha estado “palmando pasta”, pues ha visto que el ladrillo no siempre se revaloriza, pues hay períodos de tiempo en que no lo hace. Es más, muchos de los últimos compradores se habrán aburrido de pagar intereses, amortizar muy poquito el piso y tener un activo por el que pagaron un 15% de lo que vale ahora. Y lo peor es que han pagado intereses a unos bancos que han recibido una descomunal ayuda del Estado, gracias al Gobierno, con un dinero sacado con nuestros impuestos. ¿Para qué? Para que sigan con unas ganacias brutales mientras otros a duras penas llegan a fin de mes. Continúa leyendo »

Hubo un tiempo a principios del siglo XXI en el que, según cuentan las leyendas existió una especie ya extinguida conocida como el “pasapisero”.

Era un ser controvertido, que daba terror a aquellos que con su miserable sueldo no podían acceder a los pisos de astronómicos precios que se veían por los lugares de la atormentada España.

Frente a ello, el pasapisero era alentado, jaleado y admirado por aquellos que tenían al dinero como su dios a seguir. Continúa leyendo »

El nuevo mantra de propietarios que intentan vender sus pisos es el del título: SI NO LO VENDO, LO ALQUILO. Para disgusto de ellos, mucho me temo que va a pasar lo mismo que con aquellos ya superados de “la vivienda nunca baja”, “alquilar es tirar el dinero”, “esta zona se está revalorizando”… etc. Expresiones que se han visto que eran erróneas de principio a fin, y que solo mentes obtusas y avariciosas dejaron penetrar en su interior, en un afán desmedido por ganar dinero fácil.

Hubo mucha gente, pero mucha, muchísima, que compraba un piso, no ya para vivir, sino en un ejercicio especulativo. Quiero decir con esto que no veían en su vivienda un refugio familiar, una posesión que haría grupo en los miembros del clan o un seguro para cuando las cosas pudieran torcerse. Continúa leyendo »

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