Este jueves se cumplen ya 6 años del mayor atentado terrorista sufrido por España. Aquel día, a las 7:40 de la mañana, casi simultáneamente explotaban varias bombas en cuatro trenes en el corazón de Madrid y de España. Las consecuencias las conocemos todos, 193 víctimas mortales y más de 1500 heridos. Desde aquí nuestro recuerdo emocionado de aquellos que perdieron la vida y mi más reconfortante apoyo hacia sus familias y todos aquellos que sufrieron en mayor o menor medida aquella tragedia.
Entremos en materia. Como decimos, han pasado ya 6 años y lo único que hay claro es que las cosas no son tal como nos han contado. Todos recordamos que dos días después, hordas de energúmenos, convocados y manipulados convenientemente por la izquierda, cercaban las sedes del PP exigiendo saber la verdad antes de votar al día siguiente. Realmente a todos ellos les daba lo mismo saberlo o no pues su voto estaba más que decidido. Sencillamente trataban de utilizar el día de reflexión para decantar la balanza de las elecciones hacia el PSOE, aprovechando de la muerte de casi dos centenares de madrileños. Al mismo tiempo, Alfredo Pérez Rubalcaba, proclamaba que España no se merecía un Gobierno que mienta… curioso. En estos 6 años no he visto a Rubalcaba decir lo mismo a pesar de los constantes engaños de Zapatero y el Gobierno del que Rubalcaba forma parte.
¡Qué buen sabor de boca tras la victoria de anoche de la selección! El marco: incomparable, Saint Denis…, el ambiente: inmejorable…, el rival: un campeón del mundo…, el resultado: victoria…, lo mejor: el juego.
Por si alguien albergaba alguna duda, el once español ratificó ayer su candidatura alevantar la Copa del Mundo en Sudáfrica. Con un juego vistoso, práctico y solvente, y con una llegada impresionante fue capaz de derrotar a Francia por 0-2 ofreciendo una imagen de solvencia como nunca se había visto por estos lares.
El público francés, exquisitamente correcto y educado acabó coreando con olés el juego de la Roja, algo impensable en otras ocasiones, lo cual ha de hacernos sentirnos orgullosos del equipo que vamos a presentar en Sudáfrica.
Es muy complicado que José María Aznar accediese a presentarse como candidato a Presidente del Gobierno, mucho más que su partido, ahora controlado ferreamente por Mariano Rajoy aceptase este hecho. Lo que no veo imposible es que el pueblo español le volviese a elegir como ya hizo en dos ocasiones.
Seis años de gobierno socialista han vuelto a abrir los ojos a los españoles en relación a lo que significa el socialismo: básicamente crisis económica, paro, descrédito de las instituciones y desconfianza en los políticos.
La Vida en ocasiones se siente especialmente generosa con ciertos seres humanos, a quienes se dice que Ella le sonríe. Lamentablemente, con la mayoría de los mortales, las oportunidades que nos ofrece no suelen repetirse, de ahí el dicho de coger el tren en su momento porque puede que no vuelva a pasar.
Mariano Rajoy, líder de algo que se suponía que era la Oposición, es uno de los primeros. Por más que él, erre que erre, se empeñe en defraudar a los votantes que le han colocado en su puesto, la Vida, se empeña en ofrecerle una oportunidad más de llegar a Presidente del Gobierno.
A pesar de que nos hicieron creer que en materia económica se vislumbraban brotes verdes, lo único cierto es que la flor de Zapatero está marchita. Porque desde siempre se ha pensado que el Presidente tenía baraka, una suerte especial, una flor… que le permitía salir airoso de cuantas situaciones complicadas se le presentasen.
Quizás, de tanto usarla, se han acabado los efectos benefactores para él y el partido socialista de esta flor… lo cierto es que, si repasamos un poco su trayectoria, nos damos cuenta de que la suerte ha sido muy generosa con Zapatero.






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