Una vez superado el mantra aquel que decía que el precio de los pisos nunca bajan, mentira que repetida hasta la saciedad pareció ser cierta al 90% de los españoles, nos encontramos vislumbrando lo que será el 2010 en este mercado.
Llevamos ya dos años de caídas reconocidas en nuestro país, 2008 y 2009, tiempo en el cual la Generación Zapatero, Generación Hipoteca ha estado “palmando pasta”, pues ha visto que el ladrillo no siempre se revaloriza, pues hay períodos de tiempo en que no lo hace. Es más, muchos de los últimos compradores se habrán aburrido de pagar intereses, amortizar muy poquito el piso y tener un activo por el que pagaron un 15% de lo que vale ahora. Y lo peor es que han pagado intereses a unos bancos que han recibido una descomunal ayuda del Estado, gracias al Gobierno, con un dinero sacado con nuestros impuestos. ¿Para qué? Para que sigan con unas ganacias brutales mientras otros a duras penas llegan a fin de mes.
Ahora que ya para muchos ha sido inevitable reconocer que estamos metidos en una crisis y que ésta, además es muy grave, el siguiente paso es saber cómo y cuando se va a salir de ella. Necesitamos empezar a mirar al futuro con optimismo y, aunque la cosa siga mal, se vea un horizonte esperanzador que nos empuje al optimismo. Lamentablemente no está tan claro.
Los gurús económicos, gobiernos y demás están barajando cifras pienso que sin mucho criterio. Es decir, el criterio es no alarmar… se habla de segundo semestre del 2009, 2010, e incluso, los más atrevidos se van al 2011.
Más allá no es aconsejable. ¿quién es el guapo que suelta que no nos recuperaremos hasta el 2015? La respuesta es clara, nadie que tenga responsabilidades económicas o políticas.
Recuerdo que en mis peleas, ya alguna relatada en este blog con personajes “nuncabajistas” yo sacaba a relucir el tema de la burbuja inmobiliaria… y financiera de Japón de años atrás. La respuesta era la misma, una mirada como quien dice “este tipo ha perdido la chaveta”. Nadie me creía.
Ahora, el modelo, o la historia de lo que sucedió en Japón puede estar repitiéndose en esta crisis, tanto si lo tomamos a nivel global como a nivel nacional. Si se repite, que tiene por otro lado, toda la pinta de que si estamos hablando de 10 o 15 años de muy malos datos económicos, con loq ue ello conlleva para la sociedad del bienestar en la que cómodamente estamos instalados.
El ladrillo nunca baja.
Todos nosotros hemos escuchado muchas veces esta frase a lo largo de los últimos años. A partir de ella podemos clasificar a las personas en dos grupos: los que lo creían y los que no. Yo soy de los últimos.
Lamentablemente, pertenecía al grupo minoritario porque en aquel momento éramos minoritarios. La realidad ha provocado que en la actualidad el grupo minoritario sea aquel que todavía cree que el ladrillo nunca baja. Como dice un sabio refrán español: no hay más ciego que el que no quiere ver.
El caso es que ese falso axioma llevó a la sociedad española a un endeudamiento sin límites con objeto de ser propietarios de una vivienda. Las consecuencias las tenemos ahora a la vista.
Ante el incremento desmesurado de los precios de la vivienda en España, además de en otros muchos países de nuestro entorno, a partir de los primeros años del siglo XXI, se empezó a hablar de la exitencia de la burbuja inmobiliaria.
En los extremos opuestos de acuerdo al razonamiento planteado para pronosticar los precios futuros de los inmuebles estaba la corriente burbujista y la corriente nuncabajista. La corriente burbujista ha venido manteniendo la irracionalidad del crecimiento de los precios en este tiempo y, la existencia, por tanto de una burbuja (algo dificilmente mantenido en el tiempo) y que, como sucede con las burbujas, de tanto hincharlsa llega un momento en que explotan. Consecuencia, del aumento irracional de los precios vamos a un descenso considerable que provocaria (de hecho estamos en ello) una crisis de dimensiones catastróficas.
La otra corriente, errónea de entrada ya que parte de una premisa falsa es la nuncabajista. Según esa corriente, el precio de los pisos nunca baja. Digo que es errónea porque en un gran número de ocasiones el precio del ladrillo ha bajado. Para muestra la siguiente gráfica (actualizada hasta 2005).






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