A pesar de que nos hicieron creer que en materia económica se vislumbraban brotes verdes, lo único cierto es que la flor de Zapatero está marchita. Porque desde siempre se ha pensado que el Presidente tenía baraka, una suerte especial, una flor… que le permitía salir airoso de cuantas situaciones complicadas se le presentasen.

Quizás, de tanto usarla, se han acabado los efectos benefactores para él y el partido socialista de esta flor… lo cierto es que, si repasamos un poco su trayectoria, nos damos cuenta de que la suerte ha sido muy generosa con Zapatero.

Ya su ascenso a la Secretaría General del PSOE fue una enorme sorpresa, donde solamente 9 votos cambiaron la Historia de España… porque aunque José Bono no es un político de mi devoción (pocos lo son), el resultado no hubiera sido tan dañino para España con total seguridad.

Cuatro años más tarde las encuestas pronosticaban que Zapatero no iba a ser capaz de superar a Mariano Rajoy en las elecciones de 2004. Tres días antes, una terrible matanza terrorista en Madrid provocaba un vuelco electoral que daba con Zapatero en La Moncloa. Nuevamente, Zapatero alcanzaba sus propósitos con un golpe, en este caso, de muy mala suerte para España.

También ha tenido suerte de tener enfrente a una oposición liderada por Mariano Rajoy, quien no ha estado a la altura esperada. Los hechos son los que son, y ante una de las peores gestiones de un Gobierno que se recuerdan, es incapaz de sacar un rédito político o generar esperanzas con una alternativa seria, clara e ilusionante.

Negoció con ETA como nunca se ha hecho en España, mintió como nunca se había visto en un Presidente del Gobierno Español y sin embargo, la suerte y una cierta empatía en el plano corto, le permitía salir airoso de tantos problemas como tuvo.

Llegaron las elecciones de 2008 y nuevamente tuvo la suerte de cara, un país aletargado que no quiso ver lo que se venía encima. La crisis estaba soplando en el cogote de los españoles, pero nuevamente los votantes se dejaron embaucar por este encantador de serpientes con baraka y éste renovó su mandato.

Contó con la suerte de tener unos sindicatos plegados a sus encantos, vendidos al poder, olvidadizos de sus obligaciones: defender a la clase obrera, sumida en un paro del 20%, como en ninguna parte de la Europa Comunitaria.

Tuve la suerte de que muchos le creyesen mientras decía que la crisis era una ligera desaceleración, tuvo la suerte de que ya algunos menos le siguieran creyendo cuando marcó el 2009 como el año en que empezaríamos a recuperar… pero la suerte jamás va siempre en la misma dirección… la suerte va y viene.

En los últimos tiempos la suerte no le saca de sus problemas. Es más, parece que cuanto peor le pueden salir las cosas peor le salen. Más no debemos achacar todos sus males a la mala suerte y si a las cosas mal hechas

Ahora está el hombre entregado a una reforma laboral, atado de pies por los sindicatos a quienes no puede decepcionar, y de manos por la patronal quien le pide reformas urgentes que devuelvan algo de confianza a unos inversores que huyen de España despavoridamente.

Los ataques especulativos hacia España, que por posibles no debemos descartar, no han de ser tomados por el motivo del desastre en que esto puede convertirse en próximas fechas… la suerte para Zapatero es que sus votantes crean que esto es así. Los ataques especulativos, serían en última instancia consecuencia de una inexistente política económica en una época de doble crisis… la financiera que nos vino de fuera y la inmobiliaria que se generó entre nuestras fronteras.

Zapatero se atrincherará en España y dirá que los males vienen desde el exterior… cuidado con la pertenencia al Euro y a una posible intervención de España por las autoridades económicas de la Unión Europea.  La quiebra del Estado Español no puede descartarse y esa amenaza no debe tomarse a la ligera.

La flor marchita de Zapatero nada parece poder hacer ante la crisis financiera autóctona que se nos presenta en España, es la versión hispánica de las subprime americanas, a las que sumar dos años de duro ajuste en el empleo, el descrédito nacional en el extranjero y las consecuencias de los felices años del comienzo del siglo XXI. Esto no ha hechos más que empezar.

Se impone un más que necesario, obligatorio, cambio de rumbo en el Gobierno Español,  que pasa no por medidas que nadie cree sino por un relevo en la cabeza del Ejecutivo. Las opciones son dos: elecciones anticipadas o dimisión de quien tiene entre sus manos una flor marchita, tal como Adolfo Suárez dejó el puesto a Leopoldo Calvo Sotelo.

Zapatero, ya sin flor, está contando sus últimos meses en la Presidencia que nunca debió alcanzar.

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Una Respuesta to “La flor de Zapatero está marchita”

  1. Vote -1 Vote +1srjuanjo
    dice:

    Se puede decir mas alto pero no mas claro

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