Queridos trolls…
Llevo poco tiempo con este blog, el cual empleo para lanzar al mundo mis pensamientos, reflexiones, ideas, propuestas… y también mis quejas, cabreos, y enfados con aquello que considero equivocado o injusto, que, reconozco, no es poco.
Nadie está obligado a leerme, como nadie está obligado a hacer nada contra su gusto, nadie está obligado a estar de acuerdo conmigo como yo tampoco lo estoy a compartir criterios de otros.
A mí me divierte y relaja escribir, a vosotros, queridos trolls, deduzco que leerme os provoca sensaciones contrarias a éstas.
Os alimentáis de la confrontación pero no seré yo quien os ofrezca comida. Este blog da la bienvenida a quien quiera debatir con argumentos y para ello deje en la sección de comentarios cuatro líneas. Si puedo y estimo contestaré o dejaré que otros lectores lo hagan.
Pero, vosotros, trolls queridos, que dejáis vuestros comentarios llenos de ofensas, insultos y descalificaciones no encontraréis en mi a quien os siga el juego.
En serio, queridos trolls, no perdáis el tiempo y perderos vosotros mismos. Aquí no sois bien recibidos.
Lo llamáis censura, yo lo llamo higiene. Si un comentario es ofensivo, de mal gusto o ataca los mínimos valores y principios del ser humano… no es que lo censure, directamente lo borro y queda todo más aseadito. Fácil de comprender hasta para vosotros ¿verdad?
Dicho esto, creo que ya he perdido demasiado tiempo como para lo que merecéis. Quiero deciros que hasta siempre, aquí me tendréis para borrar todos vuestros mensajes turbios, eso sí, con mucho cariño pues cunatos más trolls entréis por aquí querrá decir que más gente (o gentuza en vuestro caso) me lee por ahí fuera.
Besitos.






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