A este paso creo que será lo mejor que podemos hacer cuando tengamos que tomar un avión.
El engorro que supone tomar un avión en los tiempos que corren me hace considerar que no tomaré este medio de transporte a no ser que sea totalmente imprescindible o me vea obligado a ello por causas mayores (entiéndase trabajo).
¿Qué va a ser lo próximo? Pues ya se lo adelanto yo… vayan preparándose para que le practiquen un tacto rectal si usted le parece sospechoso al encargado de seguridad correspondiente.
Empezaron escudriñando nuestro equipaje de mano, haciendo encender nuestros portátiles, sacándolos de su funda, obligando a pasar carteras, móviles y demás por la cinta del escaner, cacheándonos un día sí y otro también, obligando a descalzarnos, ¡oiga que a nadie le importa si llevo un “tomate” en mi calcetín! nos quedamos sin cinturón en los pantalones aún a riesgo de ir con los pantalones cercanos a las rodillas si has bajado algún kilo en los últimos días, a dar vueltas y vueltas al arco de seguridad porque nos pita cualquier moneda que quedó en el bolsillo (del poco dinero que nos va quedando)…
No se escandalice nadie ante mi afirmación de que lo próximo sea una exploración de las partes más íntimas de la persona. Hemos perdido el derecho a la intimidad en favor de una supuesta seguridad… pero ojo, únicamente en los aviones, lugar por el cual puede llegar un ataque terrorista a los Estados Unidos según lo visto. Continúa leyendo »

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