A modo de reflexión lanzo al aire una opción para mejorar el funcionamiento de la administración y de paso, reducir el ingente gasto en funcionariado que tiene nuestro país al soportar un número desorbitado de personal trabajando para el Estado, las Autonomías o las Administraciones Provinciales y Locales.
No tengo en este momento los datos que reflejan el desmesurado aumento de este tipo de trabajador, a cargo del resto de los trabajadores y que, dicen que por aprobar una oposición, tienen derecho a disponer de un puesto de trabajo inamovible hasta el fin de su vida laboral.
Esto, en muchos casos da lugar a una apatía, desinterés y desdén profesional que soportamos todos y pagamos con nuestros impuestos. Vaya por delante, antes de que los lobos se me lancen a la yugular que no pienso que todos sean así y bla, bla, bla… ya saben, en este país hay que explicar siempre muy claro cualquier planteamiento políticamente incorrecto antes de que te tachen de cualquier cosa.
Lo que propongo es muy sencillo, que se haga un estudio muy detallado de las necesidades reales de funcionarios, de su número y que, una vez comprobado el exceso de personal en esta situación se haga un ajuste y se queden únicamente los trabajadores que rindan todos los días y se prescinda de aquellos cuyo único cometido sea el de cobrar de Papá Estado. Se les pague lo que les corresponda por año trabajado y a otra cosa.
Vamos, cómo en cualquier empresa privada, nada descabellado. Verán cómo me ponen por decir esto.

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