Desde hace unos meses Antena 3 emite, un rato antes del telediario de la noche, un programa mezcla entre la cocina de Arguiñano y el Gran Hermano de Milá. Aprovechan el tirón de los programas de cocina y la carnaza de juntar a 5 desconocidos y si hay suerte que se despellejen vivos.
Confieso que siempre que puedo sigo este espacio. No soy un gran consumidor de TV pero tras una jornada de trabajo me relaja ver como son las relaciones sociales entre nuestro semejantes, de paso, siempre se coje alguna idea para practicar en la cocina.
Hasta aquí todo normal, el premio no es una gran cantidad, visto lo que se manejan en otros espacios. Creo que son unos 6000 €, cifra nada desdeñable y más en los tiempos que corren pero, que a juzgar por la vida que deben llevar los participantes, no creo que merezca la pena para ponerse en evidencia en toda España.
Cada día uno de los participantes hace la cena y recibe en su casa al resto de los participantes. Estos comen opíparamente y después valoran de cero a diez lo bien que ha estado la cena, lo estupendo que el anfitrión les ha tratado y lo bonito que estaba todo… aquí es donde ya se empieza a ver la ruindad que caracteriza en muchas ocasiones al ser humano. Se escuchan comentarios del tipo: “la comida me ha gustado mucho, todo estaba decorado con muy buen gusto, lo he pasado genial y el anfitrión ha sido muy atento conmigo… por lo tanto mi nota es un… cuatro” Ahí, con toda la cara.
Claro que no es de extrañar que tras cinco días a cara de perro entre dos o más concursantes la nota sea un cero patatero.
Repito que lo que da que pensar es que habitualmente aparecen extraños personajes capaces de ponerse en evidencia ante toda España por el mero hecho de ganar esos 6000 €. La gente del casting hace un trabajo exquisito, siempre da con aquellos que generan más polémica. No creo que sean representativos del español medio. Lo contrario me haría preocuparme por la sociedad en la que vivo.
Lo que queda claro es que para ganar el primer anfitrión cuenta con más posibilidades. En unas horas no da tiempo a que afloren los conflictos personales entre los concursantes. Por eso se le suele puntuar menos mal que a los demás. A medida que pasan los días, más peleas, más broncas y menos puntos. Otra táctica, pasar desapercibido, dar un “perfil bajo” que evite que te puntúen con animadversidad.
Un pasatiempo más.
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